Introducción Un año y medio ha pasado desde el llamado del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) a la alerta roja, que culminó con la publicación de
la Sexta Declaración de
la Selva Lacandona; que se convirtió en un llamado a la organización y la lucha de “todos los explotados y desposeídos de México”. Un año también ha pasado desde que, distintas organizaciones políticas, sociales, indígenas y sindicales, así como individuos, nos hemos sumado al proceso constructivo de
la Otra Campaña (OC); razón por la cual creemos oportuno hacer público este balance de los puntos que consideramos más importantes para avanzar en el camino combativo y anticapitalista de
la OC.
Ante la escalada de lucha social en el país, y ante la respuesta represiva de la burguesía a través del Estado y los grupos reaccionarios; vemos necesario formular en la medida de lo posible el dialogo y los consensos necesarios que nos permitan avanzar en la lucha y apuntalar el Poder Popular, el poder de los de abajo; que se esta conformando en
la OC y que vemos que no ha podido desarrollarse a plenitud, por distintas situaciones que expondremos más adelante. Las mujeres y hombres que componemos
la OC debemos de construir en la practica la nueva forma de hacer política, es decir, una forma que rompa con caudillismos y seguidismos, con manipulaciones y acuerdos cupulares. La fuerza de
la OC reside en la gran fuerza de sus bases, en este sentido, lejos de ser
la OC el movimiento de tres o cuatro organizaciones “grandes”, somos los trabajadores, campesinos y estudiantes los que debemos de darnos un Plan Nacional de Lucha que responda a nuestras expectativas y aspiraciones, y que además nos sirva para ganar a nuestro movimiento al resto de los explotados y los oprimidos del país.
Partiendo de nuestra concepción libertaria y revolucionaria, vemos necesario la publicación de este análisis como parte del proceso critico interno de los adherentes de
la OC, y como parte también de un llamado y una contribución mínima, pero contribución al fin, al debate constructivo y propositivo que debe de darse en el seno del naciente movimiento de lucha. Buscando la mayor claridad posible en el presente análisis, con el fin de convertir éste en una invitación a la reflexión y al debate, procederemos a dividirlo en tres partes que pensamos deben de articularse en segmentos distintos. En primer lugar las cuestiones practicas, de mayor carácter organizativo en las que
la OC se ha visto envuelta a lo largo de su joven desarrollo; en segundo lugar algunas aportaciones en general al debate teórico de la construcción de
la OC; y por ultimo algunas consideraciones sobre las tareas que se nos presentarán en este 2007.
I.- Consideraciones Tácticas
Sobre el Oportunismo y
la Autonomía.
“El capitalismo ríe cuando el trabajador emplea la boleta electoral para conquistar su libertad económica; pero tiembla cuando el trabajador hace pedazos, indignado, las boletas que sólo sirven para nombrar parásitos” Ricardo Flores Magon
El desarrollo de
la OC en este poco tiempo, nos obliga a llamar la atención sobre ciertos puntos que son necesarios superar para avanzar en nuestro movimiento. El desarrollo de una política nueva, una política verdaderamente de los de abajo, debe de pasar necesariamente por una practica coherente de nuestros principios democráticos y combativos. La defensa de estos principios, lejos de ser un absurdo ideológico o una necedad programática, se convierte en la defensa del proyecto mismo, y por tanto debe de partir de todos nosotros. En primer lugar, encontramos la necesidad de construir
la OC desde una posición de autonomía de clase. Desgraciadamente es fácil observar al oportunismo perredista, pasear sus banderas reformistas entre nuestras filas, buscando por distintos medios encallarnos a la cola de la democracia burguesa. Por todo nuestro país, las asambleas y actos que realizamos se ven envueltos por la presencia de estos grupos o individuos que se aprovechan del descuido, la ingenuidad o de plano de la complacencia de algunos adherentes para desarrollar su política colaboracionista de clase.
Los llamados de estos mismos grupos a la participación de
la Otra Campaña en la campaña de AMLO, así como en
la CND, fueron tan solo un ejemplo del oportunismo que debe de combatir nuestro movimiento. Por el contrario, nuestra organización debe de oponer la autonomía de clase al oportunismo de ciertos grupos. Cuando hablamos de autonomía de clase entendemos que debemos conformar
la OC por fuera y en contra de los partidos políticos, del gobierno en cualquiera de sus niveles, y de la burguesía. Entendemos esto como una necesidad básica para desarrollar una forma de hacer política que verdaderamente responda a las necesidades y aspiraciones de los explotados y los oprimidos.
Cualquier vía que pretende conciliar los intereses de la clase dominante, con los del pueblo obrero y campesino, no es más que un camino al fracaso y a la desmovilización. Quienes pretendían conducir a
la OC al sendero de la democracia burguesa, nos llevaban irremediablemente al colaboracionismo de clase y a subordinar los intereses, históricos y necesarios de los trabajadores de destruir al capitalismo y construir de abajo a arriba la sociedad liberada, a la falsa ilusión de un cambio en las relaciones sociales dentro del capitalismo. Subordinar el movimiento popular a las instituciones del Estado (gobierno o partidos burgueses) anula cualquier posibilidad de desarrollo real del movimiento de masas. Al constituirnos de manera independiente al Estado, nos situamos fuera de su lógica y por ende en su contra. Es de vital importancia que
la OC se desarrolle de manera clara en contra del Estado mexicano como su enemigo inmediato, y en contra del Estado como institución histórica que garantiza la opresión de una minoría parásita sobre una mayoría subordinada política y económicamente. La necesidad de combatir al capitalismo pasa obligatoriamente por la necesidad de combatir al Estado, de la misma forma que la supresión del capital lleva necesariamente consigo la supresión del aquel.
La respuesta franca y abierta de los de abajo; ante los que nos vienen a arrastrar a la lógica de los de arriba, a empantanarnos en su verticalismo pseudo democrático, a quienes nos venden la quimera de que los cambios solo pueden venir por decretos, desconfiando de la capacidad popular de construirnos un futuro justo y solidario; debe de darse sin contemplaciones, como sin contemplaciones se ha dado la represión de los gobiernos del PRD y sus esbirros sobre los compañeros de Texcoco y Atenco, sobre los valientes comuneros de
La Parota, sobre las bases de apoyo zapatistas, etc. No hay espacio en
la OC para quienes han perseguido, encarcelado y torturado. En fin, para quienes permitieron que el gobierno federal enviara a
la PFP a
la UNAM, y quienes continúan sin esclarecer los asesinatos de Pavel y Digna, por nombrar solo algunos; no pueden estar más que en contra de nuestro vasto movimiento.
Sobre el Borreguismo y
la Democracia Directa. “Es que nuestro ideal de justicia responde a una necesidad fuertemente sentida. El ser humano se siente acometido por todos lados por mil males que lo esclavizan y lo hacen desgraciado, que impiden su desenvolvimiento natural y libre; hojea la historia, y se convence que ningún gobierno ha hecho la felicidad del pueblo.”
R. Flores Magon
Observamos de manera lamentable la falta de análisis y debate en las coordinadoras. La construcción de un movimiento del pueblo, de los millones de explotados y oprimidos de este país, se cambia con facilidad por el culto mesiánico e infantil hacia el SubComandante Marcos o hacia el EZLN. El trabajo en nuestro entorno, la movilización con nuestros compañeros y compañeras en la fabrica, el campo, la escuela o el barrio; se deja de lado para “prepararse para recibir a Marcos”, como si
la OC lejos de ser un movimiento popular que apunte a subvertir el ordenamiento social, sea una mera gira mediática.
Por lo señalado anteriormente, reconocemos que son hechos ajenos a las intenciones del compañero Marcos o del EZLN, como también reconocemos que por su antigüedad o arraigo puedan generar un clima de simpatía o de expectativa que puede llegar a ser capitalizado como tactica propagandistica; pero de eso, a centrar
la OC en un individuo hay un gran trecho. A los millones que no saben de lo que estamos proponiendo, hay que buscar organizarlos, que en la lucha se convenzan de nuestras demandas de una sociedad justa e igualitaria, y no llevarles la foto o la estampita de “nuestro candidato”. El llamado es entonces a generar el dialogo, romper el borreguismo y la mistificación. A estas prácticas debemos de oponer el poder de las bases, la democracia directa. Es necesario que
la OC vaya articulando su fuerza en su capacidad de autodirigirse desde sus bases hacia la ruptura con el sistema capitalista, y para esto es necesario avanzar en las asambleas y en la democracia directa.
Las bases organizadas, llevando a cabo por su propia cuenta las acciones de manera directa y sin intermediarios, tomando en sus manos su propio destino, son las principales garantes del triunfo de nuestra lucha. Al burocratismo y la centralización inherentes a la organización del estado burgués, la fuerza del proletariado combativo y militante reside en su capacidad de gestionar de forma directa la lucha contra el capital. A medida que
la OC logre basar sus decisiones en la entera elección de la totalidad de sus participantes, su fuerza y su capacidad aumentaran exponencialmente. El análisis y la critica, el debate y las propuestas; son en esencia la forma de hacer política del proletariado, pues son el opuesto dialéctico a las formas y los medios autoritarios y verticales de la burguesía. Combatamos estas posturas y demos paso al análisis y al desarrollo desde abajo; para que de esta forma se de el desarrollo combativo, horizontal, autónomo y democrático de
la OC.
Sobre la lucha defensiva y la lucha ofensiva.
“…el abismo establecido entre la minoría afortunada y privilegiada y los millones de trabajadores que mantienen a esta minoría mediante su propio trabajo se amplia sin cesar, y cuanto más ricos se hacen los explotadores del trabajo, más miserable va pasando a ser la gran masa de los trabajadores”Miguel Bakunin. Los distintos eventos que a lo largo del 2006 marcaron el ascenso de la lucha de masas, son una muestra clara de la necesidad de que
la OC aporte una clara dirección anticapitalista a los distintos conflictos sociales. En este sentido, es asico que la OC desarrolle una estrategia que le permita construir una basta fuerza social capaz de oponerse al capital.
Esta fuerza la desarrollamos a través de luchas defensivas, de luchas por objetivos inmediatos que puedan desarrollar la capacidad numérica de
la OC, así como la capacidad combativa de los adherentes. Conflictos como el de SICARTSA o el de Oaxaca deben de ser el espacio donde los adherentes lleven a la práctica los métodos y formas de
la OC. En este sentido, es preciso no solo apuntar una salida clasista a dichos eventos, si no lograr en la calle y en las asambleas encausar estos conflictos bajo los principios de
la OC. Si
la OC se ha pronunciado por un “Programa nacional de lucha”, es el actual momento el de acumular fuerzas, de amarrar lazos y de preparar las estrategias para una larga contienda; y no, lanzarse a una lucha de carácter ofensivo sin un programa que lo respalde y sin que tenga una plan de acción a nivel nacional. El momento es entonces el de construir, el de desarrollar una política popular combativa, que logre movilizar a los explotados y oprimidos, que pueda aglutinarlos en los distintos espacios de lucha de
la OC, y habiendo completado esta etapa, en el momento de efervescencia popular generalizado, lanzarnos al proceso destructivo de nuestra lucha, para construir en las cenizas de la actual sociedad, la cimentación de otra muy distinta, basada en los principios de libertad, fraternidad, igualdad, democracia y justicia social.
La lucha por la liberación de los presos políticos ha logrado aglutinar en torno a ella, a otras personas y organizaciones que no habíamos sido capaces de sumar. Las demandas que han surgido de los espacios estudiantiles, como la lucha nacional contra el CENEVAL, por poner un ejemplo, son muestras de avanzar en esta lucha defensiva. Así mismo, las demandas que se escucharon en los Encuentros Obreros, son el estandarte para iniciar la lucha en nuestros propios espacios y círculos de acción. Empezando por construir en lo que nuestras fuerzas aisladas son capaces de hacer, buscando de esta forma generar un apoyo, primero hacia la lucha democrática y asamblearia de los de abajo, y luego hacia
la OC. Antes de querer atacar debemos de estar unidos obreros, campesinos, estudiantes, indígenas, desempleados, colonos, etc. Esta es la condición más básica para vencer al capital.
Sobre la construcción de abajo a arriba y la lucha contra las burocracias. “la revolución sólo puede ser emprendida y llevada a su pleno desarrollo a través de la acción masiva continua y espontánea de los grupos y asociaciones populares.”Miguel Bakunin.
Ahora bien, el proceso anteriormente marcado, para que pueda ser realizado de manera efectiva, debe de tener su cimentación en algo que poco existe en
la OC: las asambleas de base. Las asambleas son el punto de toma de decisiones, son la base de la construcción de abajo a arriba. Estas asambleas de base son necesariamente autónomas, democráticas y horizontales. Son los espacios de participación directa y sin intermediarios de obreros, campesinos, indígenas, estudiantes y vecinos; en sus respectivos espacios de lucha, y que han entendido que solo uniendo nuestra capacidad de lucha podremos afrontar de manera victoriosa la ruptura con el sistema. ¿Por qué decimos que poco existen en
la OC? En primer lugar por que no hemos sido capaces de atraer a nuestro proceso a más gente de la que estuviera ya organizada y en lucha antes de
la Sexta Declaración de
la Selva Lacandona. Esto desgraciadamente trae como resultado viejos vicios y problemáticas entre grupos y/o individuos, así como un aislamiento de la gente que no esta organizada. Las caras que vemos en las coordinadoras y en las asambleas nacionales ya las hemos visto anteriormente, y sin embargo, las caras nuevas son solamente las de los mas jóvenes, y no de compañeros de distintos sectores y edades que se estén sumando a la lucha, y esto puede llevarnos, ni somos capaces de articular políticas que sumen personas, a repetir viejos errores.
En segundo lugar vemos que en las que hay, afortunadamente no en la mayoría, en ocasiones se da una gran falta de autonomía y de democracia directa. Siendo esto resultado de aquellos que se niegan a abandonar viejas practicas priistas: acarreados, dedazos, traspaso de direcciones, cúpulas que se reeligen eternamente, etc. Esta burocratización contraria a nuestra política de construcción de abajo hacia arriba, se constata en la practica de trasladar las propias burocracias de ciertas organizaciones políticas a una o varias de “sus” organizaciones populares. Teniendo como resultado burócratas profesionales en varias estructuras organizacionales. Con lo anterior no decimos que las organizaciones políticas debamos de abstenernos de participar en las organizaciones sociales, tanto obreras, como campesinas, estudiantiles, indígenas, barriales, etc. Si no por el contrario, nuestra practica debe de fomentar en todo momento la autoorganización y la democracia directa, y no, por el contrario, obstaculizar este proceso. Quienes en su practica imponen desde arriba, no crean con su discurso renovado y maquillaje democrático, la construcción de abajo a arriba.
Si las burocracias se han erigido como uno de los principales obstáculos para el desarrollo de la lucha de la clase obrera en México, no podemos aspirar a derrotarlas si no acabamos primero con el burocratismo en nuestro movimiento. La lucha contra las burocracias empieza en
la OC antes de trasladarse a las fábricas y talleres.
Sobre las alternativas de
la Otra Campaña. “Clase, poder, Estado son tres términos inseparables cada uno de los cuales supone necesariamente los otros dos, y que conjuntamente se resumen en estas palabras: la sujeción política y la explotación económica de las masas.”Miguel Bakunin
Observemos entonces que tenemos dos posibles senderos a recorrer por nuestro movimiento. El primero es la vía caduca burocrática, cuya democracia y horizontalidad se encuentra, a lo sumo, solo en el discurso. Ya sea la burocracia creada y sostenida por el borreguismo y la falta de perspectiva y crítica, o la burocracia centralista estatista, incapaz de permitir el desarrollo de la lucha y el autogobierno de los de abajo, al final de cuentas, ambas igual de nocivas y contrarrevolucionarias.
La segunda vía es la que se construye en las bases, la que federa desde abajo, y solo abajo articula las decisiones. Es la vía que pone a la cabeza de la lucha, no a las siglas o a ciertas organizaciones políticas, si no a las organizaciones sociales, es decir, asambleas, uniones, frentes, sindicatos, etc., de campesinos, estudiantes, colonos, indígenas y trabajadores. Por ser estas las que componen mayoritariamente
la OC, y por ser, ante todo, semillas, por su practica asamblearia, horizontal y libertaria, de la nueva sociedad. La primera vía ordena desde las reuniones a puerta cerrada de las elites; mientras que la segunda vía decide en la junta, en la asamblea después del mitin, a la hora de la comida en la fábrica o la clínica, en la reunión en algún espacio de la escuela, en la asamblea comunitaria, etc.
La primera vía tiende a mantener la práctica actual de la mayoría de las coordinadoras estatales, es decir, a llamar a la gente a sumarse a nuestro movimiento en sus formas y contenidos que han dictado los “líderes” en alguna parte del país, llevando sus rostros como bandera. La segunda vía practica aquello de que
la OC la hacemos todos. No llama a seguir el rostro, si no a comprender la realidad y cambiarla. Llama a los explotados y oprimidos a tomar la lucha ellos mismos, sin intermediarios, contra la injusticia y la marginación. La primera vía nos lleva como podemos ver, a someter nuestras diferencias enriquecedoras al centralismo burocrático que mantiene la lógica burguesa dirigentes/dirigidos, a las divisiones de siempre y al fracaso. La segunda vía nos lleva al movimiento autoorganizado de los de abajo. Un movimiento vasto y fuerte; un movimiento de muchas voces, de muchos colores, que sin embargo encuentra la unidad real no ya en las formas externas, si no en la practica reflexionada y común de la autonomía, la horizontalidad y la democracia directa; como medios para llegar al autogobierno y la libertad.
II.- Consideraciones Teóricas
Adherentes ¿a
la Sexta o a
la Otra? “Organizar la sociedad de tal manera que cada individuo, hombre o mujer, pueda hallar, al entrar en la vida, medios aproximadamente equivalentes para el desarrollo de sus diversas facultades y de su ocupación laboral. Y organizar dicha sociedad de tal forma que haga imposible la explotación de algun trabajador, lo cual permitirá a cada individuo disfrutar de la riqueza social, la cual, en realidad sólo se produce por el trabajo colectivo; pero sólo para disfrutarla en cuanto él contribuya directamente hacia la creación de dicha riqueza.”Miguel Bakunin.
En algunas ocasiones, diversos compañeros nos han preguntado en que sentido participamos en
la OC, en este documento queremos dejar en claro algunos puntos. Consideramos que es indispensable que los trabajadores y campesinos en nuestro país avancemos hacia nuevas y superiores formas de organización para la defensa de nuestros intereses presentes e históricos como bloque oprimido. Es en este sentido que consideramos a
la Sexta Declaración de
la Selva Lacandona como un esfuerzo en pos de la unidad de la lucha proletaria y popular.
La OC se ha constituido en este país como una organización del pueblo en lucha, que empieza a sumar a otros sectores que ya estaban movilizados y busca acercar a aquellos que empiecen a sostener sus propias luchas para buscar unirlas y extenderlas, basando su desarrollo en la solidaridad y la unidad de clase. Es esto precisamente lo que nos ha llevado a través de este año a participar activamente como miembros de
la OC en nuestros respectivos espacios de acción.
Sin embargo, consideramos dejar en claro una vez más el por qué no suscribimos
la Sexta Declaración de
la Selva Lacandona. En primer lugar consideramos que
la Sexta es un documento de una organización especifica de
la OC, y que si bien invita a sumar fuerzas, no quiere esto decir que el resto de las organizaciones debamos de suscribir en la totalidad sus análisis, puntos y conclusiones. En segundo lugar, y enlazando esta discusión con eventos más actuales, consideramos que los adherentes nos debemos de replantear algunos de los puntos y propuestas de
la Sexta. A fin de cuentas, entendemos en todo momento que
la OC es algo que construimos todos, y no algo que se nos ha dicho como debemos construir.
Creemos que el hecho de no suscribir
la Sexta Declaración de
la Selva Lacandona, no nos debe de excluir, ni a nosotros ni a otros individuos y organizaciones que sin firmar nada han participado activa y resueltamente en
la OC. La OC la construimos en la practica diaria, y somos los que sostenemos nuestra militancia en las calles, en nuestros centros de trabajo, en nuestras escuelas y en nuestras tierras los que debemos de decidir el destino de nuestro movimiento. Nos manifestamos por la más amplia libertad de crítica, de debate y de aportaciones; siempre y cuando se hagan dentro de los marcos de la defensa integral de la organización y la acción combativa de los explotados y los oprimidos; asi como del respeto, la tolerancia y la exposición razonada y argumentada de ideas..
Sobre
la Redacción de una nueva Constitución
“No admitimos, ni tan solo en calidad de transición revolucionaria, Convenciones nacionales, Asambleas constituyentes, gobiernos provisionales o dictaduras supuestamente revolucionarias; porque estamos convencidos que la revolución solo es sincera, honesta y real en el seno de las masas, y que cuando se encuentra en manos de cualesquiera gobernantes, se convierte inevitablemente e inmediatamente en la reacción.”Miguel Bakunin. Avanzar en la construcción del Plan Nacional de Lucha es dotar de un camino a seguir a nuestro movimiento. La función de este programa será precisamente brindar un marco teórico consecuente a la acción de los adherentes. Uno de los puntos que consideramos medulares en la agenda de
la OC es la definición sobre la cuestión de una Nueva Constitución.
Como lo hemos manejado en anteriores documentos, nuestra organización se opone resueltamente a que nuestros esfuerzos organizativos y los de la clase se trunquen y terminen empantanados en la instauración de una nueva institución que permita y convalide la desigualdad social, es decir, a una nueva constitución. Citando
la Sexta Declaración de
la Selva Lacandona: “También vamos a ir viendo de levantar; una lucha para demandar que hacemos una nueva Constitución o sea nuevas leyes que tomen en cuenta las demandas del pueblo mexicano como son: techo, tierra, trabajo, alimento, salud, educación, información, cultura, independencia, democracia, justicia, libertad y paz. Una nueva Constitución que reconozca los derechos y libertades del pueblo, y defienda al débil frente al poderoso”.
Ahora bien. Si revisamos la constitución actual, la de 1917, podemos apreciar claramente que en todo momento se habla de los derechos y garantías del pueblo. Pasando por la educación, trabajo, vivienda, etc. Recorremos las paginas de este texto que defiende todo aquello de lo que se habla en
la Sexta, y sin embargo sabemos que nada de esto ha pasado. Nuestra constitución, considerada por Cuba o
la URSS como una de las más “avanzadas” en su época ha sido el pilar de la iniquidad y la desigualdad social con la que se ha construido el estado mexicano. Partiendo de esto, consideramos que no es la constitución la responsable de la explotación y la marginación. Si no que entendemos que estas situaciones lamentables para nuestro pueblo derivan de la organización económica capitalista y de la existencia del Estado. Siendo el capitalismo causa y efecto simultáneamente del Estado.
De esta forma, creemos que si aspiramos a la verdadera justicia y libertad para nuestro pueblo, debemos de entender que es necesario la total destrucción del actual sistema económico y la liquidación del Estado. Siguiendo dichas premisas, la construcción de la sociedad liberada, fraterna y solidaria, sobre las cenizas del estado burgués y del capital, es nuestro objetivo a largo plazo, y es al cual debemos de subordinar nuestro accionar. Ahora bien, si luchamos por una sociedad en la que todo aquel que venga al mundo tenga las mismas posibilidades al nacer, entendemos como una contradicción que exista en dicha sociedad la desigualdad necesaria para que el “techo, tierra, trabajo, alimento, salud, educación, información, cultura, independencia, democracia, justicia, libertad y paz” deban de ser asegurados por un documento que implica que haya un grupo determinado que lo haga valer de manera profesional, y no sea la sociedad misma en su conjunto la que impida la explotación y la opresión.
La redacción de una nueva Constitución nos lleva a la elección de una asamblea constituyente, es decir, no una asamblea de delegados rotativos que representan los intereses de quienes los han enviado bajo la norma del mandato imperativo; si no una asamblea de delegados fijos, que en lo que deciden lo que piensan sus agremiados, pierden cualquier contacto directo con la realidad de explotación y privaciones del resto del pueblo pobre. Una constitución implica un gobierno con herramientas coactivas que haga cumplir las leyes. Un gobierno que, aun siendo elegido entre obreros y campesinos, será formado por ex trabajadores que al poco tiempo se habrán convertido en un puñado de políticos profesionales disociados de las necesidades y realidades de los centros de trabajo; mimados y tratados como realeza se aprestaran pronto a olvidar a quienes los habrán elegido, sosteniendo su vida parásita sobre la explotación del resto de los trabajadores.
Frente a este gobierno denominado representativo, llamamos a sostener el autogobierno, la federación y unión de las fuerzas productivas en lucha. Todo el poder de decisión debe única y exclusivamente residir en las bases autoorganizadas, pues son ellas las que habrán sabido ganar la calle, y a las que corresponde en única instancia dar dirección a la construcción de la humanidad liberada. El pueblo que marcha resuelto a la conquista de la libertad, no precisa en nada dotarse de un nuevo yugo; por el contrario, la posibilidad de reconstituirse libremente según las propias necesidades; tan variadas estas por la gran diversidad cultural; será el primer triunfo que brindara el autogobierno.
Pensamos que si buscamos la organización de los trabajadores y campesinos y, como dijo el Subcomandante Marcos en el Encuentro Obrero: “la expropiación de los medios de producción”. El paso que de el movimiento proletario debe de darlo de forma resuelta para no volver a permitir que se imponga sobre el una nueva fuerza opresora. Suprimida la explotación laboral y el monopolio de las tierras, consideramos absolutamente incoherente el redactar una “nueva Constitución que reconozca los derechos y libertades del pueblo, y defienda al débil frente al poderoso”. Pues de estar el poder distribuido en el pueblo victorioso, es imposible que existan débiles y fuertes, a no ser que el movimiento, lejos de haber expropiado los medios de producción y de haberse convertido en dueño de su propio destino; haya claudicado en alguna salida reformista y burguesa, cuestión a la que los anarquistas revolucionarios nos opondremos siempre.
Llamamos, por ultimo, a la totalidad de nuestros compañeros adherentes a recordar simplemente que en Chinameca cayo Emiliano Zapata traicionado por los constitucionalistas, por aquellos que aseguraban haber levantado una carta magna que defendía realmente al “pueblo”, emanada de la lucha de los campesinos y los obreros, que Ricardo Flores Magón cayo víctima del imperialismo por culpa de aquellos que apoyaron un el gobierno “revolucionario” en 1917. Que la experiencia de una revolución obrera y campesina que fue derrotada por la reacción hace un siglo no quede en el olvido y nos prevenga de la demagogia del gobierno popular…
III.- Las tareas de
la Otra Campaña
Sobre las Expectativas y Oportunidades que se avecinan. “Lo que a los capitalistas les interesa es que el trabajador mexicano siga trabajando de sol a sol, por un salario de hambre; lo que a los capitalistas les interesa, es que el trabajador mexicano siga encorvado sobre el surco, fecundando con su sudor una tierra que no es suya; lo que a los capitalistas interesa es que haya un gobierno estable en México que responda, a balazos, las demandas de los trabajadores.” Ricardo Flores Magon
Con la toma de poder de Felipe Calderón tras la agudización postelectoral de la pugna interburguesa por detentar el poder político y económico de el país. Los síntomas de descomposición del régimen se hacen notables. Sin duda
la OC es el resultado no solo de la militancia y esfuerzo de sus adherentes, si no del campo fértil en el que las limitaciones de la democracia burguesa nos han situado.
Sin duda ningún presidente había recibido en México un país en tan mejor estado tanto política como económicamente como Vicente Fox y lo ha entregado en semejante condición. Tras 5 años de crisis presidencial, sumado al estancamiento del dólar y casi 25 años de políticas neoliberales; el 2006 vino a ser el catalizador del descontento social acumulado durante años. La actual situación política de debilidad y poca credibilidad en el gobierno debe ser aprovechada bastamente por
la OC. Las expectativas de
la OC para los siguientes años son notables, y las oportunidades no tardaran en llegar. Obligado por los intereses de los grupos que lo llevaron al poder, la nueva administración encabezada por Felipe Calderón tendrá entre sus prioridades pasar las llamadas “reformas estructurales”, en este sentido, el avance de las privatizaciones, así como la modificación a
la Ley Federal del Trabajo, son luchas en las cuales
la OC deberá situarse en primera línea, marcando una clara línea anticapitalista y de izquierda. Es necesario que los adherentes comencemos a vislumbrar nuestras estrategias de acción ante las reformas estructurales. Debemos de prepararnos para entrar con fuerza en estas luchas y establecer una política verdadera de masas, una política que corresponda a nuestra premisa de abajo y a la izquierda y que rompa con las direcciones burguesas properredistas que buscaran encarrillar estas luchas a la subordinación electorera y la manutención de sus privilegios políticos y económicos.
Una adecuada táctica combativa, que nos perita ganar en las calles la dirección del descontento social hacia las políticas neoliberales, es lo que debemos forjar en
la OC. Con nuestra practica democrática, asamblearia y anticapitalista deberemos de convertirnos en el referente y soporte de los nacientes movimientos. Solo de esta forma lograremos avanzar correctamente en la agrupación de las fuerzas populares y proletarias, y de esta manera lograremos oponernos victoriosamente a la dictadura burguesa partidista. El 2007 se nos presenta a los miembros de
la OC como un año de crecimiento de la lucha, es imposible suponer otra cosa. Prepararnos para afrontar estas luchas debe ser nuestro principal objetivo. Encarar la nueva administración con una clara respuesta de la clase obrera, los campesinos y los estudiantes es nuestra tarea. El camino que se vislumbra ahora a
la OC debe ser tomado cuanto antes de manera resuelta y combativa.
La necesidad de avanzar en el fortalecimiento de
la OC para encarar de manera efectiva las presentes luchas, más las que se avecinan, es indispensable. De ahí la necesidad de remarcar la necesidad de un movimiento que verdaderamente represente los intereses de los explotados y los oprimidos, un movimiento de arriba hacia abajo.
Sobre
la Otra Campaña y la construcción del Poder Popular. “Ciudadanos y esclavos: tal era el antagonismo existente en el mundo antiguo y en los Estados esclavistas del Nuevo Mundo. Ciudadanos y esclavos, es decir, obreros a la fuerza, esclavos no de derecho pero si de hecho; tal es el antagonismo del mundo moderno. Y al igual que los Estados antiguos sucumbieron por la esclavitud, así perecerán también los Estados modernos a manos del proletariado.”Miguel Bakunin.
A medida que
la OC avance por el sendero combativo y libertario; el desarrollo de nuestra fuerza, tanto en su capacidad critica, analítica y propositiva; como en su capacidad de oposición y confrontación con el régimen; se manifestara en claro aumento. Sin embargo, para que dicho aumento se vea consolidado, creemos necesario fortalecer y ampliar la participación y la organización popular a lo largo y ancho de nuestro país, así como entre nuestros hermanos inmigrantes en EU. Este fortalecimiento se dará en la lucha diaria contra patrones, autoridades, terratenientes, gobernantes, burocracias y demás. En las confrontaciones locales, iremos desarrollando nuestro poder, el Poder Popular.
En este momento de la lucha; una huelga, una asamblea de colonos, un bloqueo de campesinos, un mitin en una facultad, pueden traer más beneficios que acciones en apariencia a gran escala. Pues es en estas ocasiones, que siguiendo la lógica del capital pueden parecer insignificantes, en donde vamos sumando y reconociéndonos en la lucha los de abajo. Donde vamos reuniendo las voces de inconformidad aprestándolas para derrotar a la explotación y la injusticia. El desarrollo de las luchas estudiantiles, campesinas, obreras, indígenas y populares, así como su aglutinamiento y cohesión en las coordinadoras estatales y regionales crearan en la practica, combativa y solidaria, una unidad real y sólida de los distintos sectores en lucha; unidad capaz de desatar con éxito el proceso de ruptura con el sistema capitalista, pues se encontraría basada en su desarrollo anticapitalista y libertario como Frente Único de los Explotados y Oprimidos.
Consolidar la lucha donde existe, y extender la organización y la lucha a todos los sectores populares. Combatir las burocracias, el borreguismo y el oportunismo. Construir desde abajo y a la izquierda en las asambleas. Este es nuestro llamado a todos los compañeros adherentes, pues solo así destruiremos la actual iniquidad para construir la sociedad libre del mañana. ¡La decisión esta en las asambleas!¡Por el Autogobierno Obrero y Campesino!¡Viva
la Otra Campaña!¡Contra el estado y el capital, Poder Popular!
Alianza de los Comunistas LibertariosMéxico, Enero del 2007.
