Anáisis de dos programas políticos antagónicos.
Durante gran parte de la segunda mitad del siglo XIX, un México después de ser castigado por guerras de invasión y demás guerras civiles sufría una dura dictadura militar. Porfirio Díaz es recordado por gobernar tiránicamente al país por 34 años. Una inmensa mayoría de trabajadores rurales súper explotados casi esclavos y una ínfima minoría parasitaria explotadora componían la estructura poblacional mexicana. Los derechos políticos de una república burguesa no existían mas que en el papel. La dictadura porfirista solo podía ser mantenida por una recia política represiva. A lo cual llevaba en si misma una contradicción que la convierte inmediatamente en régimen temporal: la autocracia. A principios de siglo, México era un país en el que la revolución industrial no tenía mas de medio siglo por lo cual, como sucedió en muchos otros países, el liberalismo político se empeñaba en convertir a un México rural con rasgos muy marcados del feudalismo hacia un país mas industrial, bajo el nuevo sistema capitalista.
La burguesía naciente y con mayor poder económico empezaba a desplazar a los terratenientes y latifundistas, el Estado Mexicano cumplía su función histórica de salvaguardar los “santos ideales” del liberalismo económico.La dictadura de Porfirio Díaz no hizo mas que sostener el régimen despótico de un Estado Gendarme, el cual su función principal era la protección de la propiedad privada de los medios producción en manos de la clase dominante a costa de la miseria, la esclavitud y la desgracia de millones de proletarios ya sean del campo o de la ciudad. “El Estado es la negación misma de la humanidad”. Pero en todo régimen despótico surge una oposición latente surgida de la tiranía política y económica. Ricardo Flores Magón con el Partido Liberal Mexicano (PLM) fueron los precursores de la revolución mexicana. Sin duda, este gran anarquista mexicano logró influenciar a las masas explotadas, como ya lo habían hecho anarquistas como Julio Chávez López décadas antes en los peones campesinos despojados de sus tierras y esclavizados por los hacendados, caciques y el abominable clero. Cabe mencionar que las comunidades de indígenas campesinos fueron despojados de sus tierras gracias a la Ley Lerdo, que si bien perjudicaba a la Iglesia; sin embargo beneficiaba a la reciente clase burguesa mexicana que compraba las propiedades expropiadas al clero. Así, llegados los numerosos levantamientos armados alrededor del país durante 1906, 1907, 1908 dirigidos por la junta organizadora del PLM y el levantamiento en 1910 liderado por el burgués Francisco I. Madero tienen como antecedente varios siglos de despotismo, tiranía, violencia, despojo, esclavización, explotación y opresión que venia sufriendo el pueblo mexicano. Pero cabe destacar que no eran las primeras insurrecciones campesinas, sino que a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, se desarrollaron numerosos levantamientos campesinos, de los cuales, los mas significativos fueron los impulsados por Julio Chávez López fusilado por orden de Benito Juárez- revolucionario que le dio a las insurrecciones un significado revolucionario al identificar al enemigo de clase y proponer una nueva sociedad bajo las primicias de igualdad y libertad o bien bajo el socialismo y libertad.
LA REVOLUCION MEXICANA
Para principios del siglo XX, México se desenvolvía en una desigualdad social extrema, en el que la gran mayoría de la población sobrevivía en la miseria, una buena parte de esta eran asalariados agrícolas y en menor medida obreros en las pequeñas ciudades. Como contraparte parasitaba una ínfima minoría de privilegiados hacendados, capitalistas extranjeros y nacionales, altos mandos del ejercito, funcionarios y el clero quienes ostentaban el poder económico, sin embargo el poder político estaba concentrado en una elite burocrática con Porfirio Díaz a la cabeza quien gobernó durante mas de 30 años. Esta burbuja de explotación y opresión tenia que estallar y el pueblo se levantó contra los tiranos creyendo en crear sobre las ruinas de la dictadura una sociedad mas justa e igualitaria.Sin embargo, una revolución es también oportunidad para que arribistas se hagan pasar por amigos de los pobres en rebelión prometiendo justicia y vida digna para ellos. El burgués Francisco I. Madero lo fue y años mas tarde Venustiano Carranza. Pero también hubo grupos sinceramente revolucionarios como la junta Organizadora del Partido Liberal Mexicana y el campesino Movimiento Zapatista. Para entender correctamente el curso de la revolución mexicana es indispensable tener en cuenta las dos principales opciones políticas que se presentaron para dar rumbo al descontento social que ya alcanzaba su máxima expresión. A entender, el demócrata burgués Francisco I. Madero con su postulado reformista de “Sufragio Efectivo, No Reelección” y antagónicamente el grupo revolucionario de La Junta Organizadora del PLM con “Tierra y Libertad” liderado por Ricardo Flores Magón.
REVOLUCION POLÍTICA: LA OPCIÓN PARA
LA BURGUESÍA. Francisco I. Madero fue fundador y candidato opositor. Lo fue por parte del Partido Antirreeleccionista para las elecciones de 1910 en las cuales el dictador Porfirio Díaz se reelegiría una vez más. Representaban la oposición democrático-burguesa a la dictadura porfirista. Primeramente planteaban una transición pacifica por medio de la “contienda electoral”: “El Partido Antirreeleccionista desea que todos los ciudadanos concurran a los comicios, para que los funcionarios públicos electos deban sus puestos al pueblo que los nombró y no al favor de sus superiores. Además, por medio del sufragio, el pueblo hará uso de sus derechos, reconquistará todas sus libertades y será el único medio de asegurar el restablecimiento del régimen constitucional”
Obviamente la naturaleza de un sistema político tan opresivo como el de Porfirio Díaz reaccionó encarcelando a la oposición antes del día de los comicios debido a la popularidad alcanzada por esta ultima. Al caer Madero en la cárcel quedó claro que cualquier transformación incluso la más reformista al régimen dictatorial no se lograría sino es por medio de la violencia. Es así cuando la oposición reformista burguesa decide tomar las armas para destronar a Díaz. Ya libre Madero lanza el Plan de San Luis del 5 de octubre de 1910 en el que desconoce las elecciones en las cuales se reelige el dictador: “… declaro ilegales las pasadas elecciones y quedando por tal motivo la República sin gobernantes legítimos, asumo provisionalmente la presidencia de la República, mientras el pueblo designa conforme a la ley sus gobernantes”Y en el punto 5 de su Plan decía: “Asumo el carácter de presidente provisional de los Estados Unidos Mexicanos con las facultades necesarias para hacer la guerra al gobierno usurpador del General Díaz” La transformación política que proponía Madero estaba basada en derechos políticos pertenecientes a una república democrática burguesa que no concordaban con las reales exigencias de un pueblo sumido en la miseria, en 1909 el Programa del Partido Antirreeleccionista lo expresaba de esta forma:” …el Partido Antirreeleccionista se propone popularizar en nuestro país la práctica de elegir los candidatos por medio de convenciones electorales integradas por delegados, representantes legítimos del pueblo, y de los diversos partidos contendientes.”
Una vez derrotada la dictadura y Madero obtuvo el poder político del Estado, surge la contradicción entre las premisas democratico-burguesas y las aspiraciones reales del pueblo explotado que son consecuencia natural surgida de la lucha de clases. Y ¿cuales son las premisas democrático burguesas a las que me refiero? La dictadura porfirista canceló durante sus mas de 30 en el poder todos los derechos o libertades políticas referentes a una democracia burguesa. La libre manifestación, la libre expresión, la designación de los funcionarios estatales por medio del voto, entre otros; no existían mas que en el papel. Madero pertenecía a una burguesía nacional desplazada del poder político del Estado Mexicano. Tal poder respaldaba principalmente a los capitales imperialistas y en menor medida al débil capital nacional. Por lo tanto, esta burguesía nacional no lograba gran influencia en el Estado. Ahora, esto no quiere decir que Madero quisiera enfrentarse a las fuerzas imperialistas ni mucho menos a la norteamericana, pero tampoco se identificaba con las aspiraciones de los explotados, que para salir de su mísera condición necesitaba transformaciones económicas, no solo políticas. Sin embargo, recordemos que el poder concentrado en manos de uno o varios individuos corrompe el espíritu hasta del mas ferviente revolucionario. Madero se volvió contra los que fueron su principal apoyo olvidando sus hipócritas “principios democráticos”. Al poco tiempo de tomar las riendas del Estado no dudó en aplicar las mismas políticas porfiristas dictatoriales que había combatido y el peso de las fuerzas represivas cayeron sobre los revolucionarios zapatistas que respaldaron el levantamiento de 1910. Como consecuencia natural, a un año del levantamiento, el movimiento campesino zapatista desconoce la autoridad del burgués Francisco I. Madero y lanza el Plan de Ayala:“Teniendo en cuenta: que el llamado Jefe de la Revolución Libertadora de México, don Francisco I. Madero, por falta de entereza y debilidad suma, no llevó a feliz término la Revolución que gloriosamente inició con el apoyo de Dios y del pueblo, puesto que dejó en pie la mayoría de los poderes gubernativos y elementos corrompidos de opresión del Gobierno dictatorial de Porfirio Díaz,.. trata de eludirse del cumplimiento de las promesas que hizo a la Nación en el Plan de San Luis Potosí,…persiguiendo, encarcelando o matando a los elementos revolucionarios que le ayudaron a que ocupara el alto puesto de Presidente de la República, por medio de las falsas promesas y numerosas intrigas a la Nación”
Y más adelante en el mismo documento:“… ha tratado de ocultar con la fuerza bruta de las bayonetas y de ahogar en sangre a los pueblos que le piden, solicitan o exigen el cumplimiento de sus promesas en
la Revolución, llamándoles bandidos y rebeldes, condenándolos a una guerra de exterminio, sin conceder ni otorgar ninguna de las garantías que prescriben la razón, la justicia y la ley; … ha hecho del Sufragio Efectivo una sangrienta burla al pueblo, ya imponiendo contra la voluntad del mismo pueblo, en la Vicepresidencia d la República, al licenciado José María Pino Suárez, o ya a los gobernadores de los Estados, designados por él, como el llamado general Ambrosio Figueroa, verdugo y tirano del pueblo de Morelos; ya entrando en contubernio escandaloso con el partido científico, hacendados-feudales y caciques opresores, enemigos de
la Revolución proclamada por él, a fin de forjar nuevas cadenas y seguir el molde de una nueva dictadura más oprobiosa y más terrible que la de Porfirio Díaz….Se desconoce como Jefe de la Revolución al señor Francisco I. Madero y como Presidente de la República por las razones que antes se expresan, procurándose el derrocamiento de este funcionario.” Sin embargo, el movimiento zapatista tenia sus limitaciones, no logró comprender la naturaleza opresiva del Estado y de lo que el poder político significa, el plan de Ayala mencionaba mas adelante:” Una vez triunfante
la Revolución que llevamos a la vía de la realidad, una junta de los principales jefes revolucionarios de los diferentes Estados, nombrará o designará un Presidente interino de la República, que convocará a elecciones para la organización de los poderes federales”.
Todo poder político, no importa cual sea su origen tiende al despotismo como bien decía el anarquista ruso Miguel Bakunin:“El poder político implica dominio; pero donde existe el dominio inevitablemente una parte mas o menos grande de la sociedad es dominada, y aquellos que están dominados detestan naturalmente a los que les dominan; mientras que aquellos que dominan deben necesariamente reprimir, y en consecuencia, oprimir, a los que están sujetos a su potestad” El que Madero se haya convertido en un tirano no es gratuito, el poder político corrompe el espíritu hasta del más ferviente demócrata, Bakunin le daba la siguiente explicación:“El motivo principal resulta, …al cambio de perspectiva y de posición; y es necesario no olvidar que las posiciones, y las necesidades que estas imponen, son siempre mas fuertes que el odio o la mala voluntad de los individuos”.
Esta falta de claridad del movimiento zapatista fue letal para sus aspiraciones. La repartición de tierras era una de las principales exigencias en el Plan de Ayala:” En virtud de que la inmensa mayoría de los pueblos y ciudadanos mexicanos no son mas dueños que del terreno que pisan sin poder mejorar en nada su condición social ni poder dedicarse a la industria o a la agricultura, por estar monopolizadas en unas cuantas manos, las tierras, montes y aguas; por esta causa, se expropiarán previa indemnización, de la tercera parte de esos monopolios, a los poderosos propietarios de ellos a fin de que los pueblos y ciudadanos de México obtengan ejidos, colonias, fundos legales para pueblos o campos de sembradura o de labor y se mejore en todo y para todo la falta de prosperidad y bienestar de los mexicanos.” Si bien la repartición de tierras para los campesinos se llevó a cabo, fue en sí muy limitada. Los latifundios siguieron en pie y no fue sino hasta el gobierno de Lázaro Cárdenas que la reforma agraria se retomó. Sin embargo, el avance que se tuvo en esta materia durante el lapso de Cárdenas no duró mucho y años mas tarde sucedió una contrarreforma.
De esta forma Madero, que encabezaba un programa político referente a un republica burguesa, se presenta como el representante de la clase dominante, ya sean burgueses, hacendados o funcionarios del Estado y por consecuencia natural resulta enemigo de toda lucha real por la emancipación de los explotados y oprimidos. LA REVOLUCION SOCIAL COMO ÚNICO CAMINO PARA
LA EMANCIPACIÓN REAL DEL EXPLOTADO.
Ya en el año 1902, la idea anarquista germinaba en el pensamiento de Ricardo Flores Magón. Enrique Flores Magón escribía en 1925 lo siguiente:“Cuando en julio de 1902 Ricardo arrendó el periódico El hijo del Ahuizote que entre él y yo redactábamos, fuimos lectores apasionados de Faure, Malatesta, Grave, Kropotkin, Gorki y Proudhon, consiguiéndonos difícilmente sus obras, por ser sumamente escasas en México en aquel entonces”.Ese mismo año pero bajo el techo de una cárcel militar que Enrique y Ricardo Flores Magon conversaron por primera vez sobre propagar los ideales anarquistas: “…en la prisión militar de Santiago Tlatelolco, donde fuimos hospedados por la tiranía reinante, fue cuando por primera vez hablamos seriamente Ricardo y yo sobre la conveniencia de propagar los ideales comunistas anárquicos que ya profesábamos, concluyendo por considerarlo inoportuno, dado el medio en que vivíamos, de una tiranía aplastante, que no nos permitiría ir muy lejos; y menos aún cuando en México había un prejuicio tremendo contra el anarquismo. Hasta el tibio socialismo de Estado sembraba espanto en el ánimo popular” Pero no fue sino hasta 1906 que encabezaron un proyecto revolucionario serio. Marcharon a Estados Unidos y allí Formaron
la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano para reagrupar y coordinar a los diferentes grupos opositores al régimen esparcidos por todo México; así lo describió Enrique:“Nuestro primer paso debería de ser salir del país, marchándonos a Estados Unidos… Nuestros primeros trabajos deberían encaminarse al derrocamiento de la secular dictadura porfiriana; a cuyo efecto, reorganizaríamos el Partido Liberal Mexicano, estableciendo nosotros en aquél país la Junta Organizadora del mismo, para agrupar a todos los elementos antiporfiristas que ya habíamos reunido, y los que siguiésemos conquistando, bajo una misma bandera.Conocedores del medio en que vivíamos y de la psicología, tradiciones, prejuicios, atavismos, etc., del pueblo mexicano, y teniendo en cuenta el antagonismo, o mejor dicho, el miedo, del pueblo de entonces ante las ideas avanzadas, comprendimos desde luego lo imprudente que hubiera sido declarar nuestros postulados anarquistas; imprudencia que hubiera dado por resultado que quedásemos aislados y nuestra labor reducida prácticamente a nada. Por tal motivo, nuestro plan fue organizar el Partido Liberal Mexicano, fortalecerlo y después darle un programa cualquiera a seguir, como lo fue el de julio de 1906, que nos sirviera de pretexto para soliviantar en armas al pueblo mexicano en contra de Porfirio Díaz, para entonces, una vez en plena rebelión armada, cuando la conciencia de la propia fuerza convierte a los cobardes en audaces y las mentes conservadoras se espantan menos con las ideas avanzadas, presentarnos abiertamente como anarquistas, buscando orientar al movimiento armado hacia una finalidad libertaria, o al menos lo más avanzada posible, de manera que si nuestros esfuerzos no daban todo el fruto apetecido, sirvieran siquiera de base para futuras reivindicaciones”
Si bien el manifiesto de 1906 no es enteramente anarquista, si contiene fragmentos en el que se apunta hacia las instituciones dañinas a la sociedad, las mismas que mantienen en pie la explotación y la opresión del pueblo:“Sobre el pueblo mexicano pesan todas las opresiones y todas las miserias. El gobierno y el clero lo oprimen y lo embrutecen para robarlo. El capitalista se aprovecha de las condiciones en que la tiranía ha puesto al pueblo, y lo roba también” El principal llamado del Partido Liberal fue el derrocamiento de Porfirio Díaz, para dar paso a sustanciales reformas al Estado. Esto dio parte para que buena parte de los opositores a la dictadura se sintieran identificados con el programa del manifiesto de 1906. Este logró formar un amplio abanico, desde medianos hacendados desplazados por el poder político hasta obreros, sin embargo no lograba la identificación de lo que constituía la principal fuerza revolucionaria de entonces: El campesino explotado. A pesar de esta limitación, el Partido Liberal ganó gran influencia en una parte del sector obrero, las heroicas huelgas como la de Río Blanco y Cananea tuvieron militancia magonista.
Hubo pequeños levantamientos fallidos durante 1906,1908 y 1910 que desde Estados Unidos, propició la Junta organizadora del PLM. Los primeros dos fueron derrotados durante la dictadura, la ultima bajo el gobierno del “demócrata” Francisco I. Madero.Pero no fue sino hasta el manifiesto del 23 de septiembre de 1911, que los ideales anarquistas salen a relucir aunque no abiertamente, el contenido era notoriamente libertario, solo basta citar un párrafo de el:“El Partido Liberal Mexicano reconoce que la autoridad y el clero son el sostén de la iniquidad capital, y, por lo tanto, la junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano ha declarado solemnemente guerra a la autoridad, guerra al capital, guerra al clero”. La solución para terminar de una vez y por todas la desigualdad social económica y política es indispensable la abolición de la propiedad privada, origen de toda esclavitud; esto lo comprendía perfectamente esta organización revolucionaria y en el manifiesto lo plasmaban de esta forma:“Mexicano: La junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano ve con simpatía vuestros esfuerzos para poner en práctica los altos ideales de emancipación política, económica y social, cuyo imperio sobre la tierra pondrá fin a esa ya bastante larga contienda del hombre contra el hombre., que tiene su origen en la desigualdad de fortunas que nace del principio de la propiedad privada”. El Estado como pilar de la servidumbre política y económica también debe ser extirpado de la organización de la nueva sociedad. Ricardo Flores Magón y sus compañeros Revolucionarios tenían claro esta premisa: “Sin el principio de la propiedad privada no tiene razón de ser el gobierno, necesario tan sólo para tener a raya a los desheredados en sus querellas o en sus rebeldías contra los detentadores de la riqueza social”
La riqueza social debía ser expropiada directamente por los trabajadores, a la vez debía ser colectivizada para el bien común y enseguida autogestionada:“La expropiación tiene que ser llevada a cabo a sangre y fuego durante este grandioso movimiento… no hay que esperar nada bueno de los Gobiernos y …”La emancipación de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos”.“… no hay que limitarse a tomar tan sólo posesión de la tierra y de los implementos de agricultura: hay que tomar resueltamente posesión de todas las industrias por los trabajadores de las mismas, consiguiéndose de esa manera que las tierras, las minas, las fábricas, los talleres, las fundiciones, los carros, los ferrocarriles, los barcos, los almacenes de todo género y las casas queden en poder de todos y cada uno de los habitantes de México, sin distinción de sexo”. El principio comunista libertario lucía abiertamente en el manifiesto:“Todo lo que se produzca será enviado al almacén general en la comunidad del que todos tendrán derecho a tomar todo lo que necesiten según sus necesidades, sin otro requisito que mostrar una contra seña que demuestre que está trabajando en tal o cual industria”
Pero también era de primordial importancia para la Junta dejar en claro las diferencias cualitativas entre su programa revolucionario y el de los antirreeleccionistas; en una circular dirigida a sus adherentes eliminaba cualquier confusión:“El Partido Liberal quiere libertad política, libertad económica por medio de la entrega al pueblo de las tierras que detentan los grandes terratenientes, el alza de los salarios y la disminución de las horas de trabajo; obstrucción a la influencia del clero en el gobierno y en el hogar. El Partido Antirreeleccionista sólo quiere libertad política, dejando que los acaparadores de tierras conserven sus vastas propiedades, que los trabajadores sigan siendo las mismas bestias de carga y que los frailes continúen embruteciendo a las masas … El Partido Antirreeleccionista que es el de Madero, es el partido conservador … Muchos liberales, engañados por los maderistas, han engrosado las filas de Madero, de quien se asegura que está de acuerdo con nosotros. Nada hay más inexacto que eso. Por cuestión de principios, el Partido Liberal no puede estar de acuerdo con el maderismo” Fue en un discurso en el año de 1917 que Ricardo Flores Magón sintetizaba el programa negativo-destructivo del manifiesto:“Los sólidos principios antiautoritarios, anticapitalistas y antirreligiosos que forman la espina dorsal de esta tendencia revolucionaria quedaron claramente expuestos en el Manifiesto del 23 de septiembre de 1911, disipándose así las dudas, evitándose de esta suerte las confusiones”.Es entonces que, a partir de 1911 el Partido Liberal presenta un programa político que claramente apuntaba hacia la emancipación de todos los oprimidos bajo las premisas del socialismo libertario.
CONCLUSIONES
El movimiento zapatista tenía sus limitaciones, al no poder comprender la base de la injusticia social, su mayor error fue subordinarse a la política de sus enemigos de clase como lo fue Madero. Su confianza en personajes con ambición de poder y contrarrevolucionarios, los llevo a la derrota. Como decía la Asociación Internacional de Trabajadores: La emancipación de los trabajadores, será obra de ellos mismos. Entendiendo que los campesinos zapatistas no debieron esperar a las reformas y a coronar otro nuevo tirano sino que debieron distribuir las tierras ellos mismo al máximo alcance e instaurar sus autogobiernos federados. La abolición de la propiedad privada por ellos mismos, no esperar a que sus enemigos de clase los emancipara.La causa de la derrota de la revolución Mexicana como gran cambio social emancipador de las masas expoliadas fue la carencia de un programa revolucionario reconocido por la mayoría los explotados y oprimidos de México, tanto los obreros como los campesinos pobres. La falta de visión de clase, es decir, identificar a los enemigos de clase, y al sistema económico de dominación; la revolución terminó usurpada por hacendados, empresarios y altos mandos del ejercito, en fin por grupos de caudillos que en lo que menos pensaban eran en la construcción de una sociedad igualitaria que minara la injusticia social en México.
El único grupo que realmente tenia esa visión era la Junta Organizadora del PLM, pero que debido a sus persecuciones y encarcelamientos además del alejamiento en que se encontraban, no pudo reincidir significativamente en la revolución, sobre todo entre los campesinos zapatistas, ya ni se diga con los villistas. Lo que marcó como fin definitivo de una revolución emancipadora, fue la alianza de los trabajadores anarcosindicalistas de la Casa del Obrero Mundial al tirano constitucionalista de Venustiano Carranza, que tiempo después prohibiría la huelga y condenaría al fusilamiento a todo aquel explotado rebelde que usara la huelga como herramienta de lucha. Esto marcó el fin dela revolución porque eliminaba toda unión o alianza del campesinado pobre con los obreros de las ciudades, de este modo luchaban los obreros cegados por la retórica de Carranza y falta de visión de clase, peleaban contra sus hermanos de cadenas: los zapatistas. El encarcelamiento y el alejamiento de los jefes anarquistas del PLM y el asesinato cobarde en una emboscada de Emiliano Zapata ordenada por Carranza; marcaron el inicio de un gobierno usurpador de las ideas revolucionarias que levantaron al pueblo oprimido.De este modo, se instaura sobre la sangre de millones de revolucionarios, un gobierno, una constitución que mantiene la base de la injusticia social, la llamada revolución institucionalizada, como bien diríamos: “se llevó a cabo la ceremonia de la sepultura de la revolución mexicana”.
La constitución promulgada en 1917 es el acto jurídico de fortalecimiento que necesitaban la clase dominante para conservar la esclavitud política y económica de las clases expoliadas. En ella se conservan la propiedad privada y la figura del Estado; es decir la explotación económica y el servilismo político. De este modo, la revolución mexicana causada por la profunda desigualdad económica y por la tiranía política de la dictadura porfirista, terminó con la imposición de una nueva casta social en el poder político del Estado fortalecida por una constitución y respaldada por las clases privilegiadas.Las exigencias de las masas expoliadas arrastradas a la revolución no fueron cumplidas, la servidumbre política y la explotación económica quedaron en pie.
Este hecho es la causa que en el actual momento histórico contemporáneo, la gran mayoría del pueblo de México siga sufriendo de las causas que empujaron a sus antepasados a la insurrección: el hambre y la tiranía política. Por eso es necesario voltear atrás a esculcar en la historia; allí están los errores y los aciertos del pueblo de México en su búsqueda por la emancipación, a los anarquistas revolucionarios nos queda analizarlos y comprenderlos para que en un futuro no muy lejano nos sirvan en nuestra búsqueda por la libertad, no es de mas recordar aquella frase tan verdadera y tan sabia: “el pueblo que no conoce su historia; tiende a repetirla” no olvidemos que somos la memoria histórica del proletariado. Ricardo Flores Magón, Librado Rivera, Práxedis Guerrero y todos los demás fervientes revolucionarios que dieron la vida por la emancipación del oprimido vivirán por siempre en el corazón de los socialistas revolucionarios.
Fuentes para Consultar:
Guerin Daniel, El anarquismo, Argentina,2003Bakunin,
Miguel, La revolución Social en Francia, Vol. 1, Ediciones Jucar, España., 1980.
Flores Magón, La Revolución Mexicana, Editores Mexicanos Unidos, México, 1982
Madero, Francisco, Plan de San Luis Potosí, 1910.
Flores Magón, Ricardo Artículos Políticos 1910
Flores Magón, Ricardo, Artículos Políticos 1911
Flores Magón, Ricardo, Artículos Políticos 1912
Flores Magón, Ricardo, Discursos
Zapata, Emiliano, manifiestos
Hernández Padilla, Salvador, Ricardo Flores Magón, una vida en rebeldía.
Esteves, José y Gil, Ramón, Casa del Obrero Mundial